Noche víspera de San Juan: Hoguera, magia y tradición

Finalmente después de anunciar, y preparar la noche mágica, aquí ha llegado.
Ésta es la noche de la magia.

Pocos seremos quienes aún no creyentes de estas metodologías, sí descargamos nuestros deseos por lo bajini… ¿quién sabe si nuestros deseos se hacen realidad? Por probar.

Noche del 23 de Junio, donde en vísperas a San Juan, y como ocurre cada año llegados a este día “Los hachitos de San Juan”, fieles a su cita no faltarán.

Celebrándolo desde nuestra particular y arraigada tradición.
Los “Hachitos”, más que una tradición se han convertido en todo un referente de belleza y colorido para honrar a San Juan.

Si, bien es cierto, por muchos pueblos se celebra la noche, con la quema de hogueras. Enrame de fuentes con frutos de la huerta, etcétera. Los hachitos tienen un símbolo especial.

Aunque bien es cierto, en otros pueblos, celebran y veneran en esta noche al Santo con la igual quema de hogueras y realización de rituales: Amor, salud, dinero…

Siendo con diferencia, “Los Hachitos”, los que marcan el colorido y espectacularidad belleza con la que se quiere rendir al Santo.
Uniendo así, lo pagano con lo festivo.
Estampa ésta que muestra que ni lo religioso, ni festivo son situaciones contrapuestas e incompatibles. (Siempre desde el respeto)
Tradición pura y exclusiva del Norte de Canarias. Independiente de las hogueras y hechizos propicios e ideados, para la noche mágica.

Es un acto tan espectacular a la vez que sencillo y humilde, pero con una dedicación en la forma de expresión a través de ésta tradición que se tributa al Santo, que deja perplejo/a y sorprendido/a a quién por primera vez lo vive.

Siendo la madera el material básico con los que se confeccionan y estilizan los hachitos u hachos con su estilo a candelabros y estandartes.
Dándoles forma y color,  con productos recogidos entre la propia naturaleza: Ramas, flores, legumbres y otros productos de la huerta.
Así como cintas de colores, y otros materiales con los que son adornados

Cada uno soportará en sus extremos generalmente unas pequeñas latas u recipiente, con un trapo empapado en petróleo u gasoil. Siendo ésto lo que hará la luz se mantenga viva durante todo el trayecto.

A pesar de los años que hace no los veo, siento como persiste la tradición… Son días esperados por grandes y pequeños. La comunión entre generaciones se vive intensamente.

Los mayores ayudan a los jóvenes a confeccionar quizás el primer hachito de su vida.
Mientras los “veteranos” dan los retoques finales a los suyos.

Son tan diversos los tamaños como los estilos y formas que cada uno hace y da al suyo.
Se ve como se comparten ideas y la relación que se crea entre vecinos, amigos, visitantes es contagiado de un buen ambiente.
Pues por más concentración haya en el barrio no se dejan de ayudar unos a otros para confeccionarlos y salir así en procesión; para la veneración.
Nunca podrás ver, dos hachitos iguales por más se parezcan.

Es súper emociónate verlos salir a todos desde los distintos puntos claves.
Me los imagino saliendo y haciendo el recorrido de costumbre al ritmo del Tajaraste.
Cruzando y bailando en honor a San Juan los caminos que entre las laderas y que en época de los más mayores, e incluso de los guanches, cuando aún los medios de comunicación no estaban tan expandidos y desarrollados como ahora, eran usados; además de para la propia comunicación de un lugar a otro. Lo eran para el pastoreo del ganado.

Igualmente es increíble observar como desde lejos y poco a poco, desde la nada, se va conformando y construyéndose a la luz de cada hachito, entre hileras de cientos y pequeñas luces van recreándose y colocándose con total alegría y devoción formas y figuras de estilo espectacular.
Entre ellas, el Corazón de Jesús y la Cruz en su centro.

Os librareis de que no puede escucharse mi entonación soprano.
Se podría estropear y caer una buena borrasca pasajera veraniega tan sólo al escucharme.

Os dejo una canción típica que se va entonando durante el camino.

-“Noche de San Juan bendito
alumbrada por hogueras,
ecos de la caracola
rodando por las laderas.

La bruja por esta noche
no tendrá en qué cabalgar,
que le quemaron la escoba
que barría en el pajar.

Tres duraznos peladitos
bajo la cama has de echar,
los quereres de tu novio
los duraznos te dirán.

Plomo al fuego derretido
en el agua lo echarás
con lo figura que forme
lo que has de ser te dirá.

Alborada mañanera
en la noche de San Juan,
voz que canta tempranera
a tu amor lo alumbrará.

En el agua del estanque
temprano te has de mirar
si el agua estuviera turbia
un año no vivirás.

Salten niñas, saltaderas,
fuego del señor San Juan
la que no se salte el fuego
soltera se quedará.”-

Y el Tajaraste, a ritmo de un pequeño tambor, flautas de caña, chácara, acordeón y otros instrumentos. A la vez que se baila, se canta…

¡Al Amparo! -Gritan unos-
¡A la Vega! -Responden otros-

Siendo los hachitos; tradición pura y exclusiva canaria. También hacen acto de presencia las hogueras y sus hechizos, pensados como propicios para ésta noche mágica.

Con protagonismo en cada rincón así como en la playa, es habitual ver, desde pequeñas a grandes hogueras.
Recuerdo “las competiciones” por ver quienes hacíamos la mejor y  más grande hoguera en los barrios, con ese “pique” sano.
Desde días antes he incluso semanas se iba pasando por las casas, las propias y las ajenas, recogiendo todo tipo de materiales; todo tipo de muebles, puertas, etcétera.
Principalmente lo relacionado con la madera, (todo lo que prendiese) para a eso de que luego tardara un poco la noche encenderla y observar como las llamas después de haber hecho los rituales con el elemento del fuego, junto a la hoguera, ver como éstas van consumiéndose.

A parte del vínculo que las hogueras mantienen, las Bolas de Fuego, son igualmente esencia de la festividad de la noche.
Son tiradas desde lo alto de la ladera.
Estas hechas, con sacos de hilo y rellenas de piñas de millo secas y anudadas y enrolladas hasta darle forma redonda con alambre (verga -se le da nombre aquí-) Todo ello, para que no se rompa a su bajada y haga la simulación del correr, en aquellos tiempos de la lava.

La entrada y la que tiene el verano con todos y cada uno de los elementos: Tierra, mar y aire.
Hacen que esta se celebre de una manera especial, aparte de ser la época que antaño y hasta la actualidad se marcaba como tiempo de la purificación.

Aunque ya se sabe que mejor no jugar con fuego… y con lo que se desea…

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One Response to Noche víspera de San Juan: Hoguera, magia y tradición

  1. […] Desde las Canales, las Charnecas y el Amparo, los hachitos caminan por senderos y caminos Canales. Arraigada tradición. Manifestación del fuego en honor a San Juanito. Día, cuando  se hacen los hachitos u hachos; candelabros y estandartes. De formas, colores y adornos de mil gustos. Principalmente por ramas, flores… Soportando en sus extremos por pequeñas latas u otros recipientes, con un trapo en su interior empapado en petróleo u gasoil. Manteniendo y dando viva y luz durante todo el trayecto. Trazando en el camino ‘formas de Cruces’, el ‘Corazón de Jesús’ y rodando ‘bolas de fuego’ lanzadas ladera abajo. […]

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