Cómo aún andamos por épocas de fiestas, y para comenzar este nuevo año, que mejor que hacerlo con un chiste. Puede alguién se sienta identificado al leerlo o conozca alguien haya tenido tal peculiar situación no sentirse aludido
. En caso no ser así, te habrás reído sin más consecuencia como la pasada por el protagonista, que la de haber pasado un buen rato, que no es poco. Reír es saludable, así que comienza.
Un chico se va con los amigotes de copas. Promete a su madre que estará de vuelta antes de la medianoche pero, como suele pasar, la fiesta se alarga, el tío pilla un ciego impresionante y le dan las tres de la madrugada entrando por la puerta de su casa. Justo en ese momento, el reloj da tres campanadas y el tío, temiendo que su madre se despierte, imita las campanadas “dang, dang…” nueve veces más para que piense que son las doce de la noche.
A la mañana siguiente, Leer el resto de esta entrada »